En plena Costa Tropical granadina, donde el azul del mar se funde con la historia y la tradición pesquera sigue marcando el pulso de la vida, Almuñécar se revela como un destino con identidad propia. Playas con carácter, una luz única y una herencia milenaria convierten este rincón en el sur de Andalucía en mucho más que un lugar de paso: es un sitio al que siempre se vuelve
A tan solo 20 metros de la icónica Playa de San Cristóbal, Boto’s nació en los años 70 como un modesto chiringuito familiar, de los que huelen a espeto recién hecho y a recuerdos de verano. Medio siglo después, el alma sigue intacta, aunque el espacio ha evolucionado. En los últimos años, el restaurante ha vivido una transformación arquitectónica y gastronómica, adaptándose a los nuevos tiempos sin renunciar a lo más importante: su esencia.
Hoy, Boto’s es un espacio moderno, amplio y acogedor, donde el sabor del mar se encuentra con el confort de una experiencia cuidada. Pescados frescos, mariscos de la costa y carnes a la brasa componen una carta actualizada, pensada para conquistar todos los paladares. Pero más allá de los platos, lo que verdaderamente enamora es el entorno: atardeceres dorados sobre el mar, brisa salina y ese ritmo pausado que solo el Mediterráneo sabe marcar.
Al frente de esta nueva etapa está José Andrés Fernández Guerrero, heredero de la tradición y artífice de la renovación.
Con implicación total en la gestión diaria, ha sabido conjugar la memoria de un negocio familiar con las exigencias de un público moderno. Su apuesta por la calidad, el servicio y la innovación ha consolidado a Boto’s como un referente en Almuñécar, atrayendo a familias andaluzas y a turistas europeos que cada verano repiten como si volvieran a casa.
Para José Andrés y su equipo, ser parte del tejido hostelero de la provincia de Granada no es solo un trabajo: es un orgullo y una responsabilidad. Boto’s no solo ofrece buena comida, ofrece un pedazo de la vida frente al mar, con sabor, cercanía y autenticidad.
